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Índice de posts clave de innovación en bitácora-tech (I)

Hoy me gustaría iniciar una labor de recapitulación de los temas que hasta ahora hemos tratado en este blog. Ya que los posts publicados de...

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miércoles, 27 de julio de 2011

5 claves para entender qué es un servicio



En el post anterior hicimos una primera aproximación a la definición de "Servicio", y vimos que la definición dada por la RAE en principio no se adaptaba al cien por cien a lo que el mercado entiende por tal.

¿Pero qué es lo que debemos entender cuando hablamos de "servicio"? Si nos ceñimos a la definición dada por la RAE vemos que un servicio es algo que tiene que darse por humanos, no tiene que crear bienes materiales y tiene que satisfacer alguna necesidad social. Como ya vimos esta definición se queda corta en múltiples aspectos.

Para llegar a una definición adecuada de "Servicio" detengámonos un momento y pensemos en ejemplos de qué es un servicio y qué no es un servicio. Si pensamos en el sector de la restauración, todos llegaremos a la conclusión de que un restaurante nos da un servicio, nos da de comer lo que seleccionamos de la carta. Y tiene un muy buen servicio cuando, entre otras cosas, el camarero nos atiende bien, cuando podemos decidir cómo queremos un plato más allá de lo existente en la carta (salsa/no salsa, más queso en la pizza, etc). Pero un obrador que fabrica y distribuye diferentes tipos de platos a una cadena de restaurantes ¿Está dando un servicio o está "simplemente" fabricando un producto? 

Lo mismo ocurre en los hospitales, cuando un cirujano opera, ¿está el cirujano produciendo algo o nos da un servicio? Parece claro que ejecuta parte de un proceso que determina un servicio. Por lo tanto intuimos que un servicio es algo que forma parte de un proceso, pero ¿Todos los procesos determinan servicios? Pensemos en una cadena de producción de una fábrica de coches. Evidentemente esta cadena de producción está determinada por un proceso claramente definido, entonces ¿Es este proceso en la factoría de fabricación de coches un servicio? En principio no, el objetivo de la cadena de producción será finalmente "producir" un coche "estándar" para venderlo en un mercado masivo. Vemos pues que el concepto de "Servicio" es un tanto escurridizo:
  1. No es solamente un proceso: Como ejemplo la cadena de producción de un coche es un proceso pero no es un servicio, la construcción de un edificio sigue un proceso y no da como resultado un servicio.
  2. No siempre da como resultado un producto intangible: Un cirujano está dándonos un servicio y opera sobre un cuerpo físico, o cuando se hace un arreglo en una casa el resultado final es algo tangible.
  3. No siempre es prestado por personas: Pensemos en las máquinas expendedoras de bebidas refrescantes.
  4. No es resultado de una economía residual, es decir la no basada en la fabricación: Cada vez más, nuestras economías tienen como eje fundamental los "Servicios". 
  5. No siempre tiene como receptor una persona: Una empresa o entidad puede ser consumidora de un servicio, al igual que una persona.
Vemos cómo con estos cinco puntos nos vamos acercando a una definición final de servicio. Como reflexión final de hoy, comentar que es difícil creer que nos estemos moviendo en una economía de servicios y que no tengamos clara una definición de qué es un servicio. Por esta razón, trabajos como los del profesor Scott Sampson son tan importantes, ya que nos dan un marco clarificador que nos ayuda a analizar y construir sobre él. Una vez que identifiquemos qué son exactamente los servicios podremos empezar a pensar en cómo mejorarlos y en cómo innovar sobre ellos. 

Continuaremos en el siguiente post con este análisis y llegaremos a la definición de servicio, que nos servirá para introducir más adelante los diagramas PCN.

sábado, 4 de junio de 2011

¿A qué tipo de mercado oriento mi nuevo producto o servicio?

Hoy me gustaría que empezáramos un diálogo sobre la importancia de identificar correctamente el tipo de mercado al que se apunta cuando se lanza un nuevo producto o servicio. Esta reflexión viene de la lectura del muy recomendable libro de Steve Blank "The Four Steps to the Epiphany".

Analizar el tipo de mercado al que nos dirigimos con un nuevo producto o servicio es algo que tenemos que hacer tanto en una start-up como en una empresa grande y consolidada. Existen, siguiendo el sentido común y lo que comenta Steve Blank, 3 tipos fundamentales de mercados:

  1. Mercado existente, al que se lanzarán productos o servicios completamente nuevos que tenga mejor rendimiento que los ya existentes. Es decir que el producto o servicio hará las cosas más rápidas, de forma más eficiente, ahorrará costes a la hora de operarlo, etc. Podemos pensar aquí como ejemplo en un nuevo sistema operativo para ordenadores que haga las cosas mejor que los ya existentes. O un coche que consuma menos y sea más ecológico, etc.
  2. Mercado nuevo. Es decir el producto o servicio va a atacar un mercado nuevo en el que no existe actualmente ninguna oferta. Se me ocurre en este mercado el lanzamiento del iPad que hizo Apple (ver pregunta al final del post sobre este asunto), descubriendo que al margen del tradicional mercado de ordenadores y smartphones existía uno todavía sin cubrir de un tipo de dispositivo complementario a los anteriores. Es decir, el consumidor tenía necesidad de este dispositivo y nadie había descubierto este hecho.
  3. Mercado existente con estrategia de re-segmentación. Es decir, estamos ante un mercado con una oferta existente que cubre las necesidades del consumidor, pero el nuevo producto o servicio que ofrecemos proporciona una oferta diferenciadora respecto al ya existente. Esta segmentación se puede realizar de dos maneras:
    1. Cubriendo necesidades no cubiertas antes (nicho). Es decir, orientando el producto o servicio para cubrir de una manera más eficiente las necesidades de un determinado sector del mercado. Por ejemplo, proporcionando un programa que sea más sencillo de utilizar, se me ocurre el docs de google frente al complejo word, etc.
    2. Lanzando productos o servicios low cost. Qué comentar aquí que no sepamos. Ryanair, Tata, etc.
Parece algo básico proceder a identificar el tipo de mercado al que nos dirigimos, pero si lanzamos nuestra oferta al mercado sin haber realizado previamente esta actividad, se corre el peligro de que empecemos a orientarnos a necesidades que no sean las adecuadas para el tipo concreto de mercado al que nos dirigimos. Por poner un ejemplo de en qué se puede fallar si no hay una buena identificación del tipo de mercado, podemos decir que mientras que la estrategia de marketing en un mercado existente va orientada hacia hacer ver que nuestra proposición de valor aporta más rendimiento en alguna coordenada respecto al resto de la oferta del mercado, en un mercado nuevo la estrategia de marketing debe ir orientada a dar a conocer esa necesidad al potencial cliente y también dar a conocer qué es lo que hace nuestro producto o servicio.

En definitiva, algo a tener muy en cuenta.

¿Te parece adecuado tener esto en cuenta a la hora de lanzar un producto?
¿Te parece adecuado el ejemplo del iPad como nuevo mercado o debería ser una resegmentación del mercado ya existente?

Tus comentarios, como siempre, son bienvenidos :)

Un cordial saludo
Alejandro