Nos encontramos en una época de cambio, de eso parece que nadie tiene duda. Este cambio viene motivado por la crisis en la que el mundo se sumió hace un par de años. Para buscar una salida a esta crisis lógicamente tiene que producirse un cambio en la forma de hacer las cosas. Pero, ¿de dónde surge la fuerza necesaria para este cambio?
Podría parecer que el cambio se produce de arriba hacia abajo. Es decir que el cambio viene impulsado desde el gobierno o dirección de las organizaciones. Pero estamos viendo que las cosas no son así. La cultura 2.0 está calando cada vez más en la sociedad, y donde antes solo había pasividad ahora nos encontramos con personas activas y participativas. Es cierto que no todas las personas que acceden a las redes sociales participan de una manera activa en las mismas, muchos son receptores pasivos de información. Pero también es verdad que cada vez más somos más los que expresamos nuestra opinión e intentamos poner nuestro granito de arena para tener una sociedad mejor, para cambiar las cosas que vemos que no están funcionando.
Cuando hablamos de organizaciones que innovan, que al fin y al cabo es el tema que más nos interesa en este blog, estamos hablando de organizaciones que apuestan decididamente por cambiar y que asumen el cambio como algo que debe suceder, como algo natural. La sorpresa la encontramos cuando vemos que el deseo de cambio en estas organizaciones no es algo que viene solamente impuesto desde la dirección, sino que algunas de las personas que trabajan en las mismas son las que muestran interés en saber cómo cambiar, en saber cómo realizar ese concepto de innovación, de cambio, las que al fin y al cabo ponen el empuje que cambiarán las formas de actuar de toda la organización.
Poco a poco vemos cómo las personas, con sus diferentes formas de ser y de ver las cosas, pasan a ser importantes para el éxito o el fracaso de las organizaciones. Vemos cómo estamos pasando de empresas en las que los procesos de decisión se encontraban centralizados a modelos de toma de decisiones y de colaboración en red en las que la participación de todas y cada una de las personas cuenta.
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sábado, 12 de febrero de 2011
viernes, 4 de febrero de 2011
¡Atentos a la ventana de tiempo de las innovaciones!
Todo fluye, todo cambia, lo que hoy es válido mañana puede no serlo, y cuando hablamos de innovación, como no puede ser de otra manera, esto es aplicable. Una innovación puede tener un momento, pero este momento no es eterno. Lo que antes era válido, lo que era una innovación que podría ser aceptada por el mercado ahora puede haber dejado de serlo. Esto es válido para los diferentes tipos de innovaciones que conocemos, desde la innovación de modelo de negocio a la innovación tecnológica.
Darse cuenta de que estamos dentro de un mundo cambiante es algo que, por muy obvio que parezca, muchas veces pasamos por alto. Desde un emprendedor que ve una oportunidad de negocio e, intenta la aventura a pesar de que a lo peor el tiempo de esa innovación ya ha pasado, o incluso no ha llegado, hasta una empresa ya establecida y madura que por no innovar y adaptarse a estos cambios, llega a ver como sus productos se quedan obsoletos.
Ya comentábamos hace unos días las curvas S de la maduración tecnológica y cómo un producto evoluciona hasta que llegaba un momento en el que el aumento del rendimiento en el mismo se vuelve tarea imposible. Lo mismo pasa con los modelos de negocio, pueden ser válidos en un momento de tiempo pero inválidos al siguiente.
Por lo tanto, tengamos muy en cuenta lo anterior y analicemos también el entorno que "presiona" a nuestro modelo de negocio: Las fuerzas del mercado, los competidores, las tendencias de la industria y el entorno macroeconómico. De la presión de estas fuerzas sobre el modelo de negocio que tenemos diseñado para crear, distribuir y crear valor de la proposición de valor (El producto o servicio con todo lo que ofrecemos al cliente final) surgirán inevitablemente distorsiones y cambios que tendremos que introducir en el mismo. Si no cambiamos la forma de llevar las innovaciones al mercado acabaremos por tener un producto/servicio desfasado que no satisfaga al mercado.
En resumen, a la hora de evaluar el estado de novedad de nuestro producto o servicio o de nuestra idea empresarial será necesario analizar en qué momento de la curva S se encuentra la tecnología que vamos a utilizar y también analizar las otras variables externas que "presionan" a nuestro modelo de negocio tales como las fuerzas del mercado, los competidores, las tendencias de la industria y el entorno macroeconómico.
Darse cuenta de que estamos dentro de un mundo cambiante es algo que, por muy obvio que parezca, muchas veces pasamos por alto. Desde un emprendedor que ve una oportunidad de negocio e, intenta la aventura a pesar de que a lo peor el tiempo de esa innovación ya ha pasado, o incluso no ha llegado, hasta una empresa ya establecida y madura que por no innovar y adaptarse a estos cambios, llega a ver como sus productos se quedan obsoletos.
Ya comentábamos hace unos días las curvas S de la maduración tecnológica y cómo un producto evoluciona hasta que llegaba un momento en el que el aumento del rendimiento en el mismo se vuelve tarea imposible. Lo mismo pasa con los modelos de negocio, pueden ser válidos en un momento de tiempo pero inválidos al siguiente.
Por lo tanto, tengamos muy en cuenta lo anterior y analicemos también el entorno que "presiona" a nuestro modelo de negocio: Las fuerzas del mercado, los competidores, las tendencias de la industria y el entorno macroeconómico. De la presión de estas fuerzas sobre el modelo de negocio que tenemos diseñado para crear, distribuir y crear valor de la proposición de valor (El producto o servicio con todo lo que ofrecemos al cliente final) surgirán inevitablemente distorsiones y cambios que tendremos que introducir en el mismo. Si no cambiamos la forma de llevar las innovaciones al mercado acabaremos por tener un producto/servicio desfasado que no satisfaga al mercado.
En resumen, a la hora de evaluar el estado de novedad de nuestro producto o servicio o de nuestra idea empresarial será necesario analizar en qué momento de la curva S se encuentra la tecnología que vamos a utilizar y también analizar las otras variables externas que "presionan" a nuestro modelo de negocio tales como las fuerzas del mercado, los competidores, las tendencias de la industria y el entorno macroeconómico.
martes, 25 de enero de 2011
Cambia el Chip: Afrontando el cambio
Ando estos días leyendo el libro "Cambia el Chip, cómo afrontar cambios que parecen imposibles" de Chip Heath & Dab Heath, y he de decir que me está gustando en general su lectura. El libro está plagado de ejemplos, y aunque tiene sus altos y sus bajos, ya que a veces esos mismos ejemplos se vuelven un poco reiterativos y demasiado detallados, en general tiene una buena línea argumental que nos empuja a pensar sobre el problema del cambio y cómo afrontarlo tanto personalmente como a nivel organizativo.
Pero no se trata de hacer aquí una crítica literaria, lo que realmente me importa es hacer hincapié en la hipótesis central del libro que es lo que nos sirve realmente para el asunto que nos preocupa: "La innovación". Y esta hipótesis que supone la clave de bóveda del argumento del libro es la lucha existente, dentro de nosotros y en cualquier organización humana, entre razón y emoción/instinto.
La razón, siguiendo el paralelismo establecido por los autores, es un jinete, mientras que las emociones y el instinto son representadas por el animal al que el jinete tiene que dirigir: un elefante. De esta lucha entre el jinete (racional y planificador a largo plazo) por controlar al elefante (perezoso y caprichoso, orientado al corto plazo), y del elefante por ir por su camino es donde tenemos que incidir si queremos manejar el cambio. No se puede cambiar de una manera definitiva si los objetivos de la razón y de la emoción no están alineados, es decir si la planificación (el jinete) y la fuerza (el elefante) no están de acuerdo.
Ya sabemos que la verdadera esencia de la innovación y de la creatividad está en el cambio. Y también sabemos que el cambio no es algo que pueda surgir solamente con planificación racional. No podemos decidir un día cambiar una organización o cambiar como personas sin que tengamos una involucración tanto racional como emocional. Los objetivos de ambas partes de nuestro ser o de nuestra organización deben ir juntos de la mano para que este cambio tenga éxito. En una organización el cambio no tiene que producirse porque se diga que se tiene que cambiar, sino que el cambio se producirá cuando haya una involucración emocional de todas las personas que la componen.
En definitiva un libro muy interesante que propone maneras y formas de afrontar el cambio tanto personal como grupal y que nos hace pensar sobre este aspecto tan importante para la innovación.
Pero no se trata de hacer aquí una crítica literaria, lo que realmente me importa es hacer hincapié en la hipótesis central del libro que es lo que nos sirve realmente para el asunto que nos preocupa: "La innovación". Y esta hipótesis que supone la clave de bóveda del argumento del libro es la lucha existente, dentro de nosotros y en cualquier organización humana, entre razón y emoción/instinto.
La razón, siguiendo el paralelismo establecido por los autores, es un jinete, mientras que las emociones y el instinto son representadas por el animal al que el jinete tiene que dirigir: un elefante. De esta lucha entre el jinete (racional y planificador a largo plazo) por controlar al elefante (perezoso y caprichoso, orientado al corto plazo), y del elefante por ir por su camino es donde tenemos que incidir si queremos manejar el cambio. No se puede cambiar de una manera definitiva si los objetivos de la razón y de la emoción no están alineados, es decir si la planificación (el jinete) y la fuerza (el elefante) no están de acuerdo.
Ya sabemos que la verdadera esencia de la innovación y de la creatividad está en el cambio. Y también sabemos que el cambio no es algo que pueda surgir solamente con planificación racional. No podemos decidir un día cambiar una organización o cambiar como personas sin que tengamos una involucración tanto racional como emocional. Los objetivos de ambas partes de nuestro ser o de nuestra organización deben ir juntos de la mano para que este cambio tenga éxito. En una organización el cambio no tiene que producirse porque se diga que se tiene que cambiar, sino que el cambio se producirá cuando haya una involucración emocional de todas las personas que la componen.
En definitiva un libro muy interesante que propone maneras y formas de afrontar el cambio tanto personal como grupal y que nos hace pensar sobre este aspecto tan importante para la innovación.
Etiquetas:
cambio,
cultura innovación,
organización
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