Generalmente, hasta la aparición de Google, las empresas han jugado siempre en el terreno de las estrategias a medio y largo plazo a la hora de desarrollar productos. Es decir analizaban muy bien el entorno, producían las innovaciones que consideraban las adecuadas a la situación del mercado y finalmente lanzaba a bombo y platillo "el producto", con sus correspondientes versiones/actualizaciones cada cierto tiempo, sus estrategias de marketing, etc. Con la aparición de Google las regalas cambiaron, todos somos conscientes de las famosas versiones beta (en pruebas) del buscador. El empaquetar un producto y meterlo en una caja para su distribución va pasando a la historia.
En posts anteriores hemos hablado de la necesidad de prototipar y constrastar con el mercado de una manera continua como única manera de llegar a producir algo que interese al cliente al que va dirigido el producto y también como manera de poder recibir "inputs" del mismo que nos haga mejorarlo. Esto es precisamente lo que hace Google. lanzar versiones de productos preliminares para que entren en contacto con el cliente y sea este el que decida si el producto merece la pena o no (Todos recordamos la historia de Google wave). Más aún, le permite recibir directamente del cliente requisitos para la mejora del mismo.
Hemos pasado de un entorno en el cual se lanzan pocos productos y de manera muy meditada y con proyecciones a medio y largo plazo, a otro en el cual se apuesta por lanzar muchos de ellos y que sea el propio mercado el que decida sobre él.
Es hora de empezar a pensar en estos términos cuando concibamos nuestros futuros productos. Sin duda las tecnologías nos permiten pensar de esta manera y ofrecer a los clientes la posibilidad de opinar sobre ellos y también pedir su ayuda para mejorarlos.
Algunas preguntas que dejo para la reflexión:
¿Podríamos pensar en un modelo de coche en versión Beta que pudiéramos mejorar con el fabricante?
¿Estas versiones en pruebas sirven solo para productos que utilizamos por Internet?
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domingo, 23 de enero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
"Trabajos por hacer": Investigando dónde innovar
En este blog hemos repasado en los últimos meses algunos conceptos importantes para hacer una innovación más dirigida hacia el mercado en nuestra organización. Respecto a este tema hemos hablado más concretamente del dilema del innovador y de los no consumidores como herramientas de análisis a utilizar para focalizar más claramente estas necesidades del mercado potencial respecto a nuestros futuros productos o servicios.
En el post de hoy vamos a tratar otra de las maneras de analizar las necesidades del mercado que nos puede llevar a centrar más el objetivo a cubrir con nuestros productos/servicios. Vamos a hablar del concepto de trabajos por hacer.
Como todos sabemos al final de toda la cadena de innovación-producción-comercialización se encuentra el cliente, que al final será quien consuma nuestros productos o servicios. Identificar qué es lo que puede interesarle a este potencial cliente/usuario es una tarea que en la mayoría de las ocasiones se convierte en un escollo para poder desarrollar proposiciones de valor de interés. ¿Qué tal si en lugar de preguntarnos cómo solucionar el problema inmediato que tiene un grupo de clientes pensamos en qué trabajo subcontrataría realmente ese cliente?
Podemos plantearnos la dinámica de trabajos por hacer como la pregunta : "qué podemos ofrecer desde nuestra organización al usuario de nuestros productos, o nuevos productos, para solucionarle su problema". Los usuarios no buscan "con qué" poder hacer cosas para solucionar sus problemas inmediatos, los usuarios buscan una solución eficiente a "su problema" independientemente de la herramienta/proceso que lo realice.
Como ejemplo tenemos el caso de una persona que se quiere desplazar de un punto A a un punto B. El enfoque tradicional sería el preguntarnos cómo podemos ayudar a esa persona a trasladarla desde un punto A a un Punto B, y una vez planteado podríamos empezar a preguntarnos sobre la manera en que nosotros como organización podríamos ayudar a esta persona de una manera eficiente a realizar este trabajo. Veremos al final de este post que el concepto de trabajo por hacer cambia totalmente el enfoque, nos da una visión totalmente nueva sobre el asunto. Siguiendo una de las definición dada en el libro "Guía del innovador para crecer" : "Los clientes no compran productos, los alquilan para obtener trabajos realizados".
La diferencia fundamental es el cambio de foco. Este se mueve desde la identificación de posibles soluciones a los problemas inmediatos identificados después de un primer análisis de las necesidades de los clientes, en el ejemplo anterior el ir del punto A al punto B, a la identificación de los problemas fundamentales del cliente. El remontarse en el problema del cliente por medio de la formulación sucesiva de la pregunta ¿por qué? hasta llegar a la verdadera causa del mismo. En el ejemplo que nos ocupa al preguntarnos por qué el usuario quiere ir de un punto A a otro B podemos llegar a la conclusión de que es para hacerse una revisión médica, con lo que podríamos concluir que lo que verdaderamente necesita el usuario es un sistema remoto de diagnosis, no un coche más eficiente como podríamos haber concluido de haber hecho el análisis superficial.
Por lo tanto podemos concluir que es importante para identificar posibles nichos de mercado donde poder lanzar productos innovadores, el preguntarse realmente sobre las causas profundas del problema que tienen los usuarios y proponer de esta manera soluciones que ataquen al mismo.
En el post de hoy vamos a tratar otra de las maneras de analizar las necesidades del mercado que nos puede llevar a centrar más el objetivo a cubrir con nuestros productos/servicios. Vamos a hablar del concepto de trabajos por hacer.
Como todos sabemos al final de toda la cadena de innovación-producción-comercialización se encuentra el cliente, que al final será quien consuma nuestros productos o servicios. Identificar qué es lo que puede interesarle a este potencial cliente/usuario es una tarea que en la mayoría de las ocasiones se convierte en un escollo para poder desarrollar proposiciones de valor de interés. ¿Qué tal si en lugar de preguntarnos cómo solucionar el problema inmediato que tiene un grupo de clientes pensamos en qué trabajo subcontrataría realmente ese cliente?
Podemos plantearnos la dinámica de trabajos por hacer como la pregunta : "qué podemos ofrecer desde nuestra organización al usuario de nuestros productos, o nuevos productos, para solucionarle su problema". Los usuarios no buscan "con qué" poder hacer cosas para solucionar sus problemas inmediatos, los usuarios buscan una solución eficiente a "su problema" independientemente de la herramienta/proceso que lo realice.
Como ejemplo tenemos el caso de una persona que se quiere desplazar de un punto A a un punto B. El enfoque tradicional sería el preguntarnos cómo podemos ayudar a esa persona a trasladarla desde un punto A a un Punto B, y una vez planteado podríamos empezar a preguntarnos sobre la manera en que nosotros como organización podríamos ayudar a esta persona de una manera eficiente a realizar este trabajo. Veremos al final de este post que el concepto de trabajo por hacer cambia totalmente el enfoque, nos da una visión totalmente nueva sobre el asunto. Siguiendo una de las definición dada en el libro "Guía del innovador para crecer" : "Los clientes no compran productos, los alquilan para obtener trabajos realizados".
La diferencia fundamental es el cambio de foco. Este se mueve desde la identificación de posibles soluciones a los problemas inmediatos identificados después de un primer análisis de las necesidades de los clientes, en el ejemplo anterior el ir del punto A al punto B, a la identificación de los problemas fundamentales del cliente. El remontarse en el problema del cliente por medio de la formulación sucesiva de la pregunta ¿por qué? hasta llegar a la verdadera causa del mismo. En el ejemplo que nos ocupa al preguntarnos por qué el usuario quiere ir de un punto A a otro B podemos llegar a la conclusión de que es para hacerse una revisión médica, con lo que podríamos concluir que lo que verdaderamente necesita el usuario es un sistema remoto de diagnosis, no un coche más eficiente como podríamos haber concluido de haber hecho el análisis superficial.
Por lo tanto podemos concluir que es importante para identificar posibles nichos de mercado donde poder lanzar productos innovadores, el preguntarse realmente sobre las causas profundas del problema que tienen los usuarios y proponer de esta manera soluciones que ataquen al mismo.
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